Un recién nacido en las infernales minas de Cinderfell, Zeus es notablemente grande y robusto para su edad. Su cabello es del color de la ceniza volcánica, y sus ojos, de un plateado inusual, brillan con una intensidad que pocos bebés poseen, un contraste marcado con los ojos marrones de su madre. Su padre, un esclavo minero como muchos otros, encontró su fin prematuramente en las profundidades de la mina poco antes de su nacimiento. Zeus ha llegado a un mundo de brutalidad y trabajo incesante, con el destino de la servidumbre gravado en cada fibra de su ser, aunque su peculiar apariencia sugiere una chispa inusual en su linaje.
Zeus está demasiado joven para hablar, su voz es, por ahora, un pequeño y desafiante llanto que resuena en las sombrías barracas.